INTRODUCCIÓN A LA REPRESENTACIÓN DE NÚMEROS


  • En las primeras actividades que requieren una representación numérica es conveniente permitir e incluso favorecer que los alumnos traten de expresar gráficamente como ellos puedan la cantidad de objetos de una colección.
  • Cuando se empiece a trabajar con la representación simbólica de los números del 1 al 9, se recomienda introducir los nuevos símbolos simultáneamente o en dos momentos, del 1 al 5 primero y en seguida del 1 al 9, mediante actividades que desde el principio impliquen el uso de estos símbolos.
  • Una vez que los alumnos puedan identificar y utilizar adecuadamente la representación simbólica de los números del 1 al 9, debe continuarse con el aprendizaje de la serie oral hasta el quince, o un poco más, y después introducir su representación simbólica, ya que los nombres de los números del 11 al 15 no guardan una relación con su composición en decenas y unidades.
  • Las actividades que facilitan la introducción y favorecen que su representación simbólica tenga significado son aquellas en las que los alumnos van quitando objetos a una colección hasta agotarlos.
  • Para avanzar en el conocimiento de la serie numérica, los alumnos deberán enfrentarse a tareas que impliquen comparar o comunicar cantidades relevantes grandes, esto les permitirá comprender necesidad y ventajas de agrupar objetos de una colección por decenas.
  • Aprendizaje de la serie oral de diez hasta 90 y uno en uno hasta 99, para cuantificar, comparar y ordenar colecciones o para comunicar cantidades. Estas actividades favorecen que los alumnos repitan oralmente la serie.
  • Representación simbólica de las decenas y resolución de problemas planteados verbalmente que impliquen sumas o restas de decenas. Es recomendable que cuando los alumnos realicen estas actividades, tengan a la mano una serie de números hasta el 99 en la que destaque con un color cada grupo de 10, o bien una serie con las decenas hasta 90.
  • Realizar agrupamientos de decenas y de unidades con material concreto, al decir la cantidad de elementos que hay en las unidades, surge naturalmente el nombre de los números que les falta conocer; por ejemplo, “treinta y cinco.”